jueves, 10 de octubre de 2013

TIM BURTON: ¿CINE Y PEDAGOGÍA?

Por Andrea González

"Cuando era niño nadie quería jugar conmigo. Ahora me vengo con mis películas".
Tim Burton

Tim Burton es un conocido cineasta cuyas películas han destacado por estar  inmersas en el mundo de lo fantástico y por poseer una estética poco usual. Burton ha dirigido películas como Beetlejuice, Batman, El joven manos de tijeras,  El extraño mundo de Jack, y Alicia en el país de las maravillas, por mencionar algunas. En todas sus películas se advierte la necesidad por “expresar cosas que son difíciles de definir verbalmente”, como él mismo explica en muchas de las entrevistas que le han realizado. Burton ha reconocido también que sus películas no están dirigidas para un público en particular, sino que están construidas a partir de lo que sus vivencias infantiles significaron para él en la edad adulta.

La estética de las películas de Burton está vinculada e influenciada con corrientes artísticas como el esperpento, el patetismo y, el rasgo más estudiado por los expertos en su obra, el expresionismo alemán. De esta manera, la realidad que plantea Tim Burton es una realidad dislocada de lo culturalmente aceptable. Burton crea un mundo, o más bien, muchos mundos, en los que lo bello está en lo oculto, misterioso y culturalmente abominable: en "El cadáver de la novia", por ejemplo, nos encontramos ante un rítmico y seductor mundo de los muertos, donde Emily, una bella y despechada mujer muerta, tiene por amigos a un gusano, una araña y un perro fantasma.

Pero, ¿qué tiene todo esto que ver con los niños? Tim Burton es un autor ideal para el niño posmoderno, ya que aborda desde una rica perspectiva temas trascendentes velados por historias fantásticas. Las reflexiones que plantea Burton en sus películas no son para nada superficiales: en el fondo nos pregunta: ¿no merece lo desconocido una oportunidad? ¿No tiene lo horrible su propia estética y por lo tanto su propia belleza? ¿No tenemos la oportunidad todos de ser socialmente aceptados? Desde el amor a los animales hasta la tolerancia por la gente distinta al promedio, Burton apela a la sensibilidad del niño para remediar los problemas sociales.

Por último, los niños se identifican plenamente con sus personajes y admiran su estética. Además, Tim Burton le da un giro absoluto a la evocación de lo oculto y lo descubre para que los niños sepan que pueden entrar y salir de ese mundo cuando quieran. En alguna ocasión, su esposa Helena declaró que Burton padecía el síndrome de Asperger, un extraño tipo de autismo, el cual, precisamente, provoca cambios conductuales en la personalidad social del sujeto y en sus intereses culturales. Si es así, no hay nadie mejor que Burton para comprender lo que pasa en la mente de muchos niños, con los que nadie quiere jugar porque son raros. Puede que hasta valga la pena perdonarle Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros.