martes, 23 de octubre de 2012

“La vida precoz y breve de Sabina Rivas”


Por Fernando Romero

El tema de la migración ilegal ha sido ya un tema muy abordado en el cine, pero no muchas veces se voltea hacia el sur a explorar la problemática que ahí existe. Y es por eso que la temática de “La vida precoz y breve de Sabina Rivas” me llamó mucho la atención pues poco se ha explorado sobre los migrantes más que su búsqueda para llegar a los EU, no sin antes atravesar nuestro país.

Sabina Rivas es una niña hondureña, de entre 16 y 18 años, que se ve envuelta en un ambiente de violencia, sexo y prostitución, y en su ambición del  "Sueño Americano" ella trabaja en un bar nudista llamado La Tijuanita en la frontera de Guatemala y México, el cual intenta utilizar de plataforma para llegar a México y luego a Estados Unidos.

Durante los viajes de Guatemala a México y de regreso, se da cuenta de lo difícil que será llegar a EU, topándose con funcionarios corruptos, autoridades que se hacen de la vista gorda, la temible organización de los Maras y su propia inocencia.

Todo esto pintaba para una gran película, pero creo que se queda corta a lo que merecía la historia. El primer problema es la propia Sabina Rivas. La actuación de Greisy Mena no es muy buena, y no se logra crear una empatía con el personaje. Todo lo que le sucede molesta, por la simple naturaleza de lo que ocurre, pero el personaje no llega a ser tan importante.

Creo que el problema principal, se debe a las dos historias que se cuentan. La de Sabina y por otro lado, la situación fronteriza entre maras, migra, gringos y migrantes en tierra de nadie, en donde todo pasa, pero nadie lo ve y nadie hace nada. Hay un momento en la que se pierde el ritmo en ese vaivén entre ambas historias. No se logra el impacto necesario, ni por la gravedad de la situación con Los Maras, ni por Sabina Rivas. 

Es una película muy bien cuidada, no abusa de la violencia, ni del sexo, pero tampoco lo reprime, simplemente lo contiene. Eso quizás es de lo mejor, que logra presentar una realidad muy cruda, pero digerible. Tiene la calificación B-15, intentando llegar a más personas y mostrar la realidad que se vive.

Es una película sencilla, la fotografía no es nada fuera de lo común, con una historia bien llevada, pero que carece del impacto necesario.

Se estrena el 9 de noviembre, vale la pena verla, aunque sea sólo para crear la pregunta de ¿Qué es lo que está pasando en la frontera sur? Pregunta muy poco frecuente.