jueves, 9 de enero de 2014

LOS HERMANOS QUAY: LA REPETICIÓN Y LA FRAGMENTACIÓN

Andrea González
@kissmeorfuckyou
El horror se reinventa cuando vemos un corto de los Hermanos Quay y sentimos como la pantalla nos devora. Una fuerza nos impide retirar la vista de las marionetas y de sus grotescos movimientos, sentimos una fascinación terrible por el rostro infantil de los muñequitos que nos recuerdan aquello que más nos atemorizaba cuando éramos niños: la oscuridad. Presenciamos, con temor, cómo los objetos empiezan a moverse solos, cómo las imágenes vibran y se saltan la imagen en la pantalla, como luz y oscuridad se intercalan sólo para confundirse en una especie de oxidación opaca, y puede que pensemos que es fruto de nuestra imaginación, pero no: estamos ante la obra de los Hermanos Quay.

 Los gemelos idénticos Timothy y Stephen nacieron en Pennsylvania en 1947, y desde los años setenta se han dedicado a incomodar al espectador con su stop motion. Su primer contacto con el cine consistió en ilustrar portadas: trabajaban con libros de género fantástico, y, de hecho, la primera portada de La naranja mecánica, de Burgess, la realizaron ellos. Su obra está llena de elementos visuales influenciados por el arte surrealista y el expresionismo. Los críticos no se han puesto de acuerdo aún sobre cómo clasificar su obra, pero todos están de acuerdo en que el objetivo es angustiar al público. Entre sus trabajos más importantes encontramos The Cabinet of Jan Svankmajer, de 1984, la cual, por cierto, dedicaron a su maestro y principal influencia, Jan Svankmajer, Street of Crocodriles de 1986 y In Absentia, en el año 2000.


 Estos extraños animadores se valen de la repetición de imágenes y de música experimental para crear la impresión de que el espectador está acudiendo a una especie de ritual; es por los segmentos largos que se requieren para crear esta sensación que algunos críticos no tan críticos consideren que los trabajos de los Quay son aburridos. Por otro lado, este ritual y el trabajo en el inconsciente del espectador crean la sensación del que el horror va en aumento, en Institute Benjamenta, “Can You Hear Me”, por ejemplo, el horror lo provoca la identificación de elementos militares, en Day of the Dead es la imagen de un doctor loco, y en Dog Door es la representación de un aparente trance sexual.


El cine de los Hermanos Quay es considerado cine de culto para los fanáticos del cine de horror. Sus cortos han tenido una fuerte influencia entre los animadores y diseñadores del siglo XXI. Para ver sus cortos no sólo hay que tener una mente abierta y la intención de no dormir, también hay que tener paciencia.